Circular al Macizo de Trevinca y alto Sanabria

El DNI del proyecto:

– Desnivel acumulado superior a los 3200m,

– Distancia aproximada de 90 Km

– Techo: el monte de Peña Trevinca, 2127m.

– Pistas descarnadas, senderos dificiles y algun trayecto a pie.

15 de octubre, el sol en lo alto del cielo; tenemos suerte, para este fin de semana el  hombre del tiempo nos da buenas noticias: temperaturas veraniegas y cielos despejados.El otoño se retrasa, las fuentes las encontraremos sin agua, pasaremos algo de sed, sobre todo la jornada del domingo.

El proyecto.

Nació con la intención de dedicar un solo día para la vuelta al macizo de Trevinca por el valle del río Tera y subida por la vertiente norte         (Orense).

La dureza del recorrido, la difícil ciclabilidad de senderos y pistas echan al traste el proyecto.

Un nuevo replanteo: dos jornadas y hacemos noche en el refugio de O Trisquel  (Vilanova de Trevinca)

1ª Jornada:  Laguna de los Peces -Porto- Vilanova de Trevinca  (refugio de O TRisquel)

2ª Jornada: Vilanova de Trevinca- Laguna de los Peces- Lago de Sanabria.

Nos atrevimos

Unos cuantos correos electrónicos, llamadas teléfonicas y SMS bastaron para dar vida a esta idea.

SMS:  sábado 15 de octubre a las 9.30  en la Laguna de los Peces.

Manuel Cañas, Carlos y Ruben ( los rusos), Victor ( Racing) , Manuel (el profesor), Cheli, Alvaro ( Goofy), Luis, Javi, Elias, Javi ( H) y Amadeo.

1ª Etapa. La mañana del sábado, con la vista puesta en la Laguna de los Peces, partimos en busca del valle del Tera. Dejamos un refugio a la izquierda y nos adentramos en una pista destrozada por el agua y llena de piedras. Cogemos altura y nos  dan la bienvenida las praderas del altiplano sanabrés.

Fuente del Arroyo la Cuchilla: nos reagrupamos para coger agua. Hay pocas fuentes en todo el trayecto, la presencia de muchas cabezas de vacuno dificultan el encontrar agua potable.

El Refugio de Riopedro marca el final del descenso por la senda llena de piedras y huecos de hierbajos, divertida pero difícil.

Embalse de Vega del Conde, después  la Presa  de Vega de Tera rota por una riada en los años 50. Subimos un pequeño puerto de pista descarnada para de nuevo llegar a las altiplanicies llenas de presas y lagunas que descargan sus aguas en el lago de Sanabria.

Una sorpresa

La  población de Porto, situada en el valle del río Bibei. Nos lleva hasta ella una pista en descenso continuo de la cual nos desviamos en busca de  aventuras. Así, nos adentramos en Val  del  Inferno, esto nos retrasa el horario previsto de llegada a Porto. El  principio promete mucho pero poco a poco se complica, lanchas de piedras,  canales de agua, antiguas sendas abandonadas  cerradas por escobas, sacan de nosotros pericia y paciencia a mas de 30º C  de calor.

Llegamos a Porto

Seguimos en la provincia de Zamora, Porto es el último pueblo  de esta provincia aunque más parece gallego que castellano-leonés. Según caminas por sus calles escuchas a la gente hablar esta lengua.

En la entrada del pueblo hay una piscina natural y un parque. En el parque  nos espera la comida. Elías e Inma son los encargados del avituallamiento y de dejar en Vilanova  todos nuestros equipajes para pasar la noche y preparar la cena.

Un café en el bar del pueblo y a nuestras monturas, la tarde promete.

Callejeamos hasta la parte alta del pueblo y lo abandonamos ladera arriba.

Lo que nos cuesta llegar a Vilanova de Trevinca.

Con rampas del más de 20%  hacemos cota en el cambio de provincia a 1900 m de altitud.Con las fuerzas de casi todos al límite cruzamos la alambrada que separa las comunidades. La mitad del grupo se equivoca descendiendo por una pista que les lleva en sentido contrario. Por muchas voces que damos nadie nos escucha, los móviles no tienen cobertura y tan solo queda una hora de sol. Desde el alto les hacemos señas, nos ven y dan la vuelta, vienen la mitad de ellos caminando, llegan a donde nos encontramos las caras con desencajadas de cansancio, un respiro y empezamos el descenso por las lagunas de Ocedo .

Solo nos queda el último obstáculo: la subida de Ponte a Vilanova.

O Trisquel nos espera con los brazos abiertos y unas cuantas cervezas que saben a gloria.

La Noche en O Trisquel

Cholo lo primero que hace al vernos llegar es darnos la mano y la bienvenida. Se agradece la amabilidad y atención de los dos anfitriones. El refugio es muy acogedor y dispone de cocina exterior y una gran mesa de madera donde cenamos todos juntos. El menú macarrones “Aguablanca”, pimientos y vino  del Bierzo, chorizo de Serradilla, tarta de manzana hecha por Inma  y por último aguardiente para digerir las viandas. Salimos a la calle y acabamos la noche de tertulia donde  salen a relucir  aventuras y desventuras de la jornada.  Una historia tras otra hasta que nos vence el sueño y decidimos recogernos en espera de lo que promete el trazado del día siguiente.

Amanece el Domingo.

La luz se cuela por la gatera, arroja sus rayos sobre las caras adormecidas, abrimos suavemente los párpados: la noche se hizo corta,  un bostezo y el cuerpo, aún entumecido, se muestra perezoso.

Ya son las nueve de la mañana, se escucha el movimiento de los madrugadores preparando el desayuno.

En la mesa ya está todo, es una mesa grande cabemos todos, incluso la más pequeña, Irene, tiene su pequeño espacio.

  • Objetivo el Maluro ( 1900m)

  • Estamos situados en la falda norte del Maluro ( 1931 m de altitud), resulta cómodo ponerse en camino hacia la ascensión, solo nos queda salir a la puerta y comenzar a subir por la calle que separa el refugio de la casa rural O Trisquel.
  • Por delante nos queda una ascensión continua y pronunciada pista ancha que utilizan los todoterrenos para ir a ver el ganado en el caso de los ganaderos y cazar en el caso de los cazadores. 
  • Hoy se nos suma Elias  al grupo, su estado físico no es el más adecuado lo cual le jugará una mala pasada a lo largo de la jornada.
  • Cada uno pone su ritmo de ascenso. En apenas más de una hora llegamos a la cima, la vistas son fantásticas, el día despejado favorece la posibilidad de ver las minas de pizarra a cielo abierto y la cadena montañosa que nos lleva a peña Trevinca.
  • Orense a nuestros pies , acaba difuminado en el horizonte sin distinguir su final. 
  • Todavía no estamos todos, la dureza de la subida con desniveles 18%  pasa factura física y mentalmente a los más débiles, desde arriba se ven sus siluetas pequeñas como hormigas camino de sus hormigueros.
  • Un sendero tortuoso
  • Se termina el único tramo de calzada o pista buena, de aquí en adelante nos espera una vereda ganadera. 
  • Apenas nos cabe la rueda de la bici en el camino, este está flanqueado por matorral bajo imposible de rodar.
  • Ya nos lo dijo Cholo en el O Trisquel,” teneis la gran suerte del retraso de las nieves, a dos mil metros de altitud hay años que han caído los primeros copos en el mes de agosto”. La subida al Lombo del Roncín  y a Peña Trevinca por las cretas son impensables de hacer con nieve o hielo, y menos con una bici a hombros.
  • Cresteamos las cumbres cambiando de vertiente varias veces, unas por el oeste y otras por el este, teniendo en estos momentos los pasos más delicados. Hay momentos que nos sentíamos  equilibristas, los cinco sentidos puestos en el manillar de la bici para sujetarlo con el máximo cuidado. Dejamos esta zona difícil con vientos racheados que nos despiden. Caemos a una pequeña vaguada para retomar la ascensión al techo de la ruta,  2127 m.


      Estamos en lo más alto 

    • Una cruz caída en el suelo nos sirve de asiento.

      Una chocolatina o alguna pieza de fruta nos repone del esfuerzo, el agua la racionamos al máximo, no hemos tenidos fuentes en toda la subida ni forma de llenar los botes, y seguiremos en la misma línea al cruzar el valle.

      Inmortalizamos este momento, nuestro objetivo está cada vez más cerca. 

En busca del valle.

¡ No vemos el camino! Comenzamos a descende ry cuando queremos darnos cuenta vamos  campo a través, ladera abajo, en busca de algún indicio que nos lleve al camino. Más abajo se empiezan a distinguir unos montones de piedras que señalan la subida a P. Trevinca, en nuestro caso la bajada. Sólo nos queda seguir estas señales para acabar en la parte alta del valle. Atrás quedó la cumbre y por delante el valle del Tera.

Un valle  sin agua

Las faldas de Trevinca nos dejan en el nacimiento del río Tera.

Al pie de nuestras bicis únicamente se distinguen los canales vacÍos de agua y abarrotados de guijarros y heces de vacas. En condiciones normales hubiera sido un sobre esfuerzo para nuestras cansadas piernas cruzar tantos riachuelos, sin embargo la sequedad de los meses pasados ha favorecido la ciclabilidad  en todo el valle.

El camino está marcado con hitos de color azul: es muy difícil perderse.

Proseguimos valle  abajo. Justo antes de llegar a el embalse de Vega del Conde nos desviamos a la izquierda para afrontar la última subida de la jornada, cruzamos un puente de madera y divisamos el refugio que el día anterior dejamos atrás.

Lo bajas con una sonrisa y lo subes entre gotas de sudor

Deshaces lo andado.

Lo caminamos al revés

Ves un camino distinto, son las tres de la tarde y hasta el sol es otro.

La ilusión reseca se evapora entremezclada en gotas de sudor.

Te acercas al  final de esta aventura.

Laguna de Peces a nuestra izquierda. Con la vista puesta en ella comenzamos el descenso al lago de Sanabria.


Anuncios

3 comentarios to “Circular al Macizo de Trevinca y alto Sanabria”

  1. menudo ruton, lo que hacia que no disfrutaba tanto, lo bordaste

  2. Bos días amicus:
    En agosto de este mismo año regresé a Peña Trevinca andando desde O Trisquel. Salí a las nueve de la mañana, aún no había nadie en las calles, era martes, subí al Maluro y a “las tres trevincas”. Finalicé a las seis y media de la tarde en la casa de O Trisquel, regresando por la parte de las cuarcitas y las minas de wolframio.
    Cuando me puse a hablar con ellos y saludarlos me di cuenta de que la persona que tenía enfrente era CHOLO. Hacía 35 años que no lo veía; fue mi primer profesor de escalada en Montañeiros Celtas de Vigo. Luego se dio cuenta de quién era y estuvimos dos horas de charla, tomando unas cervezas, él un Oporto. Entonces hablamos de las subidas al monte Galiñeiro, Budiño o Pianista, escalábamos en bañador durante el verano, lo que hacía que nuestras piernas estuvieran llenas de heridas.
    Finalmente dejé el lugar y a aquel viejo expedicionario del Himalaya con sus vecinos.
    Reemprendí el regreso.
    Breves saludos.
    DEICA LOGO AMICUS…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: