Archivo para septiembre, 2012

Quedada en Burgos, Cañones del Ebro del 5 al 7 de Octubre

Posted in Uncategorized on septiembre 23, 2012 by javibtt

Nuestros Amigos los Esponjas nos ofrecen esta quedada de bici de montaña. Para saber más pica Aquí;

Foto de  Ebro Interclubs.ok

2ª Marcha BTT Ciudad Rodrigo , 28 de Octubre.

Posted in Uncategorized on septiembre 22, 2012 by javibtt

Organizado por: Miroaventur. Colabora: Club mtb La Hastiala  Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo y Mirobike

MAS INFORMACION EN                                   TFL 658 47 46 45        lahastialamtb@gmail.com

Vuelta al mazizo de trevinca ( El alto Sanabria)

Posted in Rutas realizadas, Uncategorized on septiembre 20, 2012 by javibtt

PEDALADAS MAYORES       ( Por Jose Ignacio el Burgales)

Hace unos días hablaba con Javi y me recordaba si iría a Sanabria o no.

Le pregunté por la ruta y me la describió diciéndome que eran ciento y pico Kms., unos 3.200m. de desnivel acumulado y,  luego, añadió entre sonrisas, “va a ser un enduro eh… nada de mariconadas”.

Esto viniendo de Javi, hombre de pocas palabras, me dejó claro que la ruta sería muy dura y al mismo tiempo era una tentación pues su fama, en cuanto a organización de eventos de este tipo se refiere, le precede.

Tras pensármelo un par de días decidí ir.

El sábado día 15 de Septiembre, y tras las oportunas presentaciones, partíamos desde la “Laguna de los peces” un grupo de 17 bikers, llegados desde Galicia, el Bierzo, Salamanca, San Sebastián Zamora, Aretxabaleta y Burgos.

Comenzamos  subiendo por un camino donde la dificultad radicaba más que en la pendiente, en el suelo, ya que estaba formado por un encachado de piedras redondeadas por la acción del agua sobre el que había que trabajar duro para mantener el equilibrio y continuar la ascensión.

Tras una zona que nos permitió cierto descanso, comenzamos la primera bajada del día por un camino formado por piedras que al menos no se movían de sitio dado el tamaño de las mismas y la proximidad de unas con otras, aunque había algunos huecos entre ellas que convenía salvar.

El camino dejó paso a un sendero que finalizaba al lado de una caseta. Reagrupamos y apareció Robertiño con un fuerte golpe en el tobillo y buena rozadura en el codo. El marcador de caidas con daño se acababa de inaugurar.

Continuamos por una pista que bordea lo que en su momento fue el embalse de Ribadelago y según avanzábamos veíamos los restos del cierre de este embalse que tras romperse provocó la destrucción del pueblo del mismo nombre y la muerte de casi todos sus habitantes. Llegamos hasta la capilla construida por los trabajadores de la presa y, de alguna manera, se respiraba tristeza en el ambiente.

Continuamos por la pista, subiendo claro, hasta que nos encontramos con un indicador de GR que marcaba un trazado que ascendía y se perdía en la montaña.

Tras un intercambio de opiniones sobre si ese camino nos llevaría a donde queríamos ir o no, Carlos, el del Bierzo, decidió comprobarlo y se puso en marcha por este nuevo trazado fuera de lo planeado. Al poco le siguió Javi, el organizador del encuentro. Nos pusimos a despedirles “adiós Javi, adiós Carlos”, yo, la verdad, inicialmente creia que estaban bromeando ya que no daba crédito a que, así, sin más, un miembro del grupo decidiera investigar ese trazado y el propio organizador del encuentro seguirle…

Mientras se alejaban, Rubén, primo de Carlos, masculló entre dientes algo así como, “a ver quien le aguanta a este todo el año” y,  sin más, emprendió también el camino por el GR

A Rubén se le sumó otro miembro y creo que fue Amadeo quien empezó a decir “que pasa, ¿no hay ningún representante de Galicia?, y los de Burgos que… Yo recordé en ese momento el consejo de que a veces hay que tener más valor para callar que para hablar, pero luego Amadeo entró al de Aretxabaleta, Aitor me miró, yo miré a Víctor y nos pusimos en marcha tras las figuras de los que nos precedían.

Al cabo de unos metros miramos para atrás y comprobamos que todos habían decidido sumarse a esta ¿aventura?

Tras rodar por senderos y zonas que ni eso, empujando la bici en más de dos ocasiones y, eso si, disfrutando del valle de Valdeinfierno, o algo así, no se si por azar o, probablemente,  por el desarrollado sentido de la orientación de algunos de los integrantes del grupo, alcanzamos el punto al que habríamos llegado de seguir por la pista. Gran alegría por el descubrimiento de este nuevo trazado que, sin lugar a dudas, resulta mucho más entretenido que rodar por una pista.

Se iniciaba la bajada por una senda rocosa, ciclable sólo para algunos y nada más empezar se produjo la segunda, y afortunadamente última, caida con daño del día. En esta ocasión le había tocado a uno de Burgos.

Quejándose de la muñeca y dándonos indicaciones, se realizó un improvisado entablillado formado por un trozo de rama atado con una cámara pinchada y fijado todo ello con una brida. Esto mereció unas cuantas fotos.

Continuamos el descenso, que sólo Víctor, de los que quedábamos, realizó en su mayor parte montado, los demás, entre el susto que teníamos por la caida que acabábamos de presenciar y, no nos engañemos, que no tenemos tanto nivel, la bajamos desmontados y acarreando la bici de Marcos. A esto último colaboró también su hermano Víctor, si, el que acabo de mencionar,   que primero bajaba montado en la bici un tramo y luego subía para relevarnos a Cheli y a mi de portar la bici del compañero.

LLegamos a Porto donde nos dimos cuenta de que faltaba Chus. Tras evaluar la situación Javi decidió ir al punto del avituallamiento y si Chus tardaba en aparecer veríamos como procedíamos.

Tras un baño en el río,  saborear una buena comida, con tarta de castañas y todo, y alegrarnos cuando apareció Chus que, según nos dijo, primero se había perdido en el monte y luego había estado dando unas cuantas vueltas por el pueblo hasta encontrarnos, iniciamos la ascensión hasta unas antenas que se veían allá, a lo lejos, y muy muy alto.

Alcanzamos las antenas pero, aunque parezca raro, el itinerario continuaba, como no, subiendo y todo esto bajo un sol de justicia.

Por fin llegamos al punto más alto. Creo que tocamos ya el suelo del cielo. A partir de aquí vinieron varios “sube y baja” por una pista desde la que contemplamos, aunque esto sería lo normal de la mayor parte del recorrido, unas fantásticas vistas.

Tras anécdotas divertidas y otras que no lo fueron tanto, como la coladura que algunos tuvimos en el trazado cogiendo una bajada larga que luego tuvimos que volver a realizar en sentido contrario…..  sobre las 8.15 de la tarde llegábamos a Vilanova. Exhaustos.

La comodidad de la ducha y cambio a ropa seca se hizo esperar más de dos horas ya que el vehículo de apoyo tuvo que recorrer bastante distancia hasta encontrar un centro de salud en el que realizaran  radiografías aunque al menos la noticia que traían era buena. No había roturas.

Al final, cuando llegó el vehículo, la mayoría decidimos aplazar la ducha y ponernos a  devorar la suculenta cena, rica en hidratos de carbono y proteinas, que nos había preparado Cholo. Rematamos la faena con un par de chupitos de orujo para ayudar a realizar la digestión y luego ya vinieron las duchas y … el descanso..

Se me ocurrió preguntar a tres veteranos en este evento por el itinerario del día siguiente…  hubo coincidencia,  más duro.

El Domingo y tras dar cuenta de un buen desayuno empezamos el ascenso al Maluro, afortunadamente por una pista por la que rodaba bastante bien. Luego enfilamos un sendero que en algunos puntos no era ciclable por la pendiente -otra vez bicicleta al hombro- en otros

por la imposibilidad del paso entre rocas y, en algunos, porque no merecía la pena el riesgo de despeño. Esta parte, de todas formas, me pareció la más bonita en cuanto a vistas.

Al medio día alcanzamos el Trevinca, que parece ser el pico más alto de la zona, y ante la extrañeza de los montañeros que allí se encontraban, nosotros alcanzamos cima con la bici al hombro. Claro, para luego, y nuevamente ante la perplejidad de los alpinistas, bajar montados.

.

El descenso hasta el valle tuvo de todo menos facilidad de rodar.

Por fín llegamos al valle del Tera que cruzamos a través de un sendero que, evidentemente, y como una gran parte de lo que haabíamos dejado atrás, está realizado por el paso de personas andando y las famosas vacas sanabresas.

Al fin llegábamos a la caseta donde el día anterior habíamos reagrupado tras la primera bajada. Caramba, ahora tocaba subir por esa senda de piedras grandes.

Tramos ciclando y otros andando, superamos también esta barrera natural y continuamos en sentido contrario el camino que nos llevó al lugar del comienzo, la Laguna de los Peces.

Tras un poco de bajada por carretera, algunos por pista, y luego una bajada pedregosa, llegamos a orillas del lago donde nos esperaba el vehículo de apoyo con la necesaria comida para reponer fuerzas. Eran las 4 de la tarde. La ruta había terminado.

Esta ruta ha sido una mezcla de Bicicleta de Alta Montaña, DH, alpinismo , en fin yo, la verdad, fui a Sanabria pensando que iba a realizar una ruta y he vuelto con la sensación de haber vivido una aventura.