Crónica de una fría mañana por Béjar

Amanecía el día del pasado domingo, los partes meteorológicos no eran del todo favorables, dos coches partieron hacia tierras bejaranas para acudir a la ruta organizada por Quique (Mirobike). Una vez allí, en el ascenso a la Covatilla nos llama Quique advirtiendo de las adversas condiciones que se estaban desarrollando en las nevadas y nubladas cumbres, el termómetro del coche marcaba 0 grados en la base del puerto; nuestras actitudes eran las de subir, pero no siempre es bueno desobedecer la sensatez, ya que lo pudimos pasarlo mal (2400m), finalmente decidimos descender.

Como esta situación, era muy probable que ocurriese, teníamos un plan “B” reservado, consistía en una ruta por los valles, donde la altura era menor, y el manto blanco de la alta montaña aun no había descendido.

Comenzaba la ruta, era una subida, para mi gusto bonita, como la tónica general de la ruta, pistas estrechas con “Z´s” cizagueantes. Nos contaba nuestro amigo Elías que su bicicleta no tenía ganas de dar pedales, y así le paso, rompió la patilla del cambio y tuvo que volver al coche. Los primeros metros de desnivel negativos fueron por un “bosque”, poco cómodo para soltarse por su espesor en ramas y arbustos. La cosa cambió cuando comenzamos a bajar por sendero-calzada con las piedras mojadas y resbaladizas, la cual finalizaba en Candelario, fue una de las mejores bajadas del día.

Fueron bastantes arroyos los que tuvimos que cruzar, y paredones los que tuvimos que saltar, algo que siempre está presente el buen mtb. Tuvimos una pequeña desorientación en el itinerario, así que hubo que tirar un poco de exploración que nunca está de más, ya que dimos a dar a un sendero marcado, y mas resbaladizo que los anteriores, la pena fue que se acabo pronto. El horario no acompañaba demasiado y nos fuimos directos a buscar el pantano de Navamuño en el cual se acababa otra de las subidas por pista, para llevar acabó la bajada final, la cual nos dejo un sabor dulzón de la ruta.

Para concluir la ruta, ese último tramo, en el que se disfrutaron sus grandes escalones y peraltes, de los que nos llevaron hasta la “ancianita” (plaza de toros de más antigua del mundo). Tras recorrer infinidad de escaleras nos dirigimos a comer, eran las 16:30, y no había ninguna cocina abierta por , así que para subsanar este error logístico, los miembros de la Hastiala decidimos acudir a Diosleguarde, al restaurante “La Parada” donde degustamos tostón cuchifrito y chuletón.

Tendremos que repetir algún día la zona de Béjar, ya que cuenta con infinidad de senderos inexplorados para nosotros, volveremos.

¡¡Nos vemos en los senderos!!

Para más fotos pincha aqui y en galería de fotos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: